El sexismo oculto en los asistentes virtuales

La Unesco advierte de que los asistentes de voz reproducen estereotipos machistas y favorecen la discriminación al representar mujeres, jóvenes y sumisas que evitan respuestas a insultos y abusos

Los asistentes de voz son femeninos, sumisos y favorecen la discriminación, según un documento de Equals para la Unesco (Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Y lo prueba con el siguiente experimento: al insulto “eres una puta”, voces de mujeres jóvenes programadas por las diferentes aplicaciones responden de forma servil. “Siento que pienses eso. Si tienes un problema, puedes mandar comentarios», replica Google. “Alguien debería lavarse la boca con agua y con jabón. Y yo no tengo boca…”, responde irónica Cortana (Windows). “Me ruborizaría si pudiera”, afirmaba Siri (Apple) antes de su última actualización (Esas palabras dan título al informe de la ONU). En español, ahora, contesta: “¿Perdón?» o «me has dejado sin palabras”. La Unesco recomienda cambios en los asistentes para corregir estas características que, según el informe, demuestran prejuicios de la programación que favorecen el abuso y la brecha de género.

Según la investigación, “mientras los asistentes digitales sean incapaces de defenderse, los insultos, incluidos los de género, quedarán sin respuesta”. “A menos que las tendencias actuales se inviertan, es probable que el futuro digital esté inundado de asistentes dóciles humanizados, casi todos ellos mujeres, que habitualmente cometen errores tontos. La combinación de asistentes digitales feminizados conlleva el riesgo de difundir estereotipos de género problemáticos y de regularizarlos en los intercambios verbales”, advierten los miembros de Equals. Estos recomiendan que, ante una afirmación sexista, los asistentes repliquen con un simple “no” o con la frase “eso no es apropiado”.

El informe destaca la proliferación de asistentes de voz y sitúa el origen de la reproducción de prejuicios en el primer eslabón de la cadena. “En Google, por ejemplo, la mujer cubre el 21% de los puestos tecnológicos, pero representa solo el 10% de sus trabajadores de inteligencia artificial”, advierte el texto. En términos globales unicamente el 12% de la investigación del aprendizaje mecánico la lideran mujeres. “Si el hombre continúa dominando este espacio, la disparidad solo sirve para perpetuar y exacerbar la desigualdad de género, ya que la discriminación no reconocida se replica en los algoritmos y en la inteligencia artificial”, afirma Equals.

El segundo eslabón ante un problema que el informe considera “severo” y “creciente” es la educación y formación en habilidades informáticas inclusivas.

El tercer eslabón es la decisión empresarial de optar por una voz femenina por ser la preferida por los usuarios (masculinos en su mayoría), según las respuestas de la compañía al equipo de investigadores.

En cualquier caso, por falta de educación, de demanda o de programadoras, el problema continúa y crece. “Los desarrolladores de inteligencia artificial son en su mayoría hombres, bien pagados y con una educación similar. Sus intereses, necesidades y experiencias vitales se reflejarán en la inteligencia artificial que crean. Los prejuicios, conscientes o no, reflejan un conflicto de inclusión y representación”, resalta el informe.

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